Castelldefels, 7 de noviembre, 2009. ¡Felicidades a los llamados[as] Ernesto y Patrocinio!.
En tal día y mes como hoy de .1833 nació Rafael Pombo, poeta colombiano, en 1913 Albert Camus, escritor francés y en 1920 Joan Perucho, escritor español.
¡Hola, buenas tardes!.
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montañas, en la que siempre recibimos a los nuevos con una sonrisa. :-). Si lo deseas puedes leer y escribir en cuantas ocasiones desees en nuestras diferentes
secciones, entre las que se encuentran las de poesía, ensayo, narrativa, crítica y otros géneros literarios.
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Aletea, pequeña isla entre nubes anclada, rodeada de infinito y agua salada.
A la madrugada, Justiniano el pescador se levanta del lecho. Da un beso a
Consolación, la esposa que aún duerme. A la mujer del sueño le robó su noche.
Bostezando, aparta la cortinilla del rústico pórtico de la ventana. Lleva sesenta
Años haciendo el mismo gesto para divisar allá a lo lejos, en las rocas, el “faro
De los santos”. Temeroso de que un día no esté. Ya se lo dice Consuelo: no seas
Tonto,”Justi”, ¿quién se lo va a llevar? Y es verdad, él lo sabe…pero sigue vigilando
Por si acaso y así se queda más tranquilo, ¿no? Después pasa revista a la habitación
De las niñas, ¡ja, las niñas! Soledad y Rocío vivían en la ciudad lo menos hacía veinte
años. ¡Qué pocas cartas llegaban del sur! Tritón viene meneando el rabo
-qué viejo estás amigo, cómo pasa el tiempo. Recuerdo cuando eras un cachorro y
ahora ya babeas y ni siquiera me oyes…y desde luego, nada de acompañarme a pescar, ¡qué
lástima Tritón!-,le acaricia el pelaje rojizo.
Recoge los aparejos de pesca, la red y el arpón. Entorna despacito la puerta y se acerca
ansioso a las orillas decoradas de conchas, corales y piedras pinceladas que
Brillan a la media Luna. Se coloca el chubasquero y las impermeables Katiuscas.
Allí nace el silencio, un brote de lluvias de ecos vacíos con la huella del pájaro de alado
espíritu. Justiniano muestra en el brazo una bala tatuada de una guerra de antaño, en la que
perdió mucho. Desata a Andrómeda, la barca que le mece y se echa a la mar, escuchando la
suave ola, el olor a brisa y observa lo que queda atrás, los tejados de pizarra de las casas
de piedra que construyera su bisabuelo. El silencio…
Lanza una piedra y cuenta los saltos. Hoy quiere amanecer lo más próximo al horizonte porque
le han dicho en el mercadillo que existe un enorme banco de peces allí donde nadie ha
llegado. Quizá sea una búsqueda inútil, pero él es terco, izará las velas si hace falta
alejándose de la costa, guiado por el “faro de los Santos”. Espolvorea semillas de ilusión
en la arena escamosa para que crezcan raíces en el cielo.
Octubre 2000
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