domingo, 11 de febrero de 2018

Para ti, esposa y compañera

La mitad de la mitad de cien años
apenas solamente han pasado
desde la primera vez que bailamos.
Cuantas salsas y boleros
y también algunos tangos
desde aquella inolvidable noche.
Y aún después de tanto tiempo
y de los zapatos gastados
aún quiero seguir bailando.
Quiero seguir bailando contigo
hasta el final de las noches
hasta el final de mis días

jueves, 8 de febrero de 2018

Amor mío

En esta noche fría y oscura,
en esta noche que anuncia ya el invierno,
sabe Dios por cual de tantos problemas,
no puedo conciliar el sueño.
En esta noche fría y oscura,
en esta noche de lluvia y de viento,
por la ventana no entra ya la luz de la luna,
ni en el cielo se puede ver un lucero.
En esta noche fría y oscura,
en esta noche que anuncia ya el invierno,
hay una luz que alumbra mi vida,
como en el día en primavera más bello.
En esta noche fría y oscura,
en esta noche de lluvia y de viento,
estás amor echada en mi pecho,
estás amor plácidamente durmiendo.

Los cuatro jinetes

Junto al carro del progreso,
cabalgando en sus monturas van, 
cuatro jinetes siniestros.
Uno es la Miseria,
otro es la Peste,
el tercero es la  guerra
y el cuarto es la Muerte.

La miseria de los pobres,
de los pueblos atrasados,
de los hombres marginados,
las mujeres explotadas,
de los niños desahuciados.
La Miseria consentida
por la mano insolidaria.

La peste que respiramos
por el aire envenenado,
que bebemos y comemos
del río contaminado
y del alimento adulterado.
La Peste provocada
por la cartera insolidaria.

La guerra entre los pueblos
que nunca quisieron buscarla.
La guerra de rapiña,
la guerra fratricida,
la guerra inconfesable.
La Guerra imperdonable
de la conciencia insolidaria.

La muerte del desesperado,
del suicida sin salida,
de ese niño abandonado,
del soldado que ha luchado,
del objetor fusilado.
La Muerte consecuencia
de la guerra, la peste y la miseria.

Para derribar a esos jinetes
.y recuperar la cordura,
el bienestar de las gentes,
la salud, la paz, el amor
y la alegría diaria
ocupemos sus monturas
con las almas solidarias.

Soñábamos

Soñábamos que el miedo no nos quitara palabras,
en ver a la luz los libros ocultos en el armario.
Que luchar por buen sueldo, no nos costara encerrarnos.
Eran tiempos de trágala y palo,
de hombres audaces que querían cambiarlos.
Un día creímos que habíamos ganado,
la Libertad corría por las calles.
"La movida", alegraba las plazas y bailes.
Ya han pasado unos años...
La insolidaridad, la lucha por el triunfo en el "libre mercado",
ha sustituido con gran éxito a los palos.
Hoy al verlos por unas monedas rebajándose,
pienso si habrá peor cadena que el hambre.
¿Dónde está el espíritu rebelde?
La inseguridad en el trabajo debió comerle.
¡Que pobre es la libertad,
si tenemos que vender nuestra alma por un pedazo de pan!
Que hermosa, que escasa, que frágil...
Pero ante "el poder" compañero, la auténtica, la de verdad,
solo la tendremos con la fuerza de la solidaridad.

El camaleón impostor

En un rincón del Parque, sigiloso,
pegado al sitio como la culebra,
el camaleón impostor espera,
espera impaciente a su nueva presa.
No es especialmente hábil, astuto o ágil,
pero puede cambiar de apariencia,
disponer libremente de su inmensa,
de su vermiforme lengua...
Algunos creen que es un chamán,
un chamán africano,
pues como esa especie allí,
de dos cuernos prominentes está adornado.
Otros creen que utiliza sus saltones ojos
para psicoanalizar a sus presas
mirando con uno al norte y otro al sur
para no perder detalle de ellas.
Opinan otros que quizás,
por sus curvas y largas uñas,
también por su andar pesado,
pueda tener algo de marrano.
Pero ¿quién sabe?
aunque fuera de sitio y evidentemente atrasado,
por algún motivo,
a este parque habrá llegado.

Aniversario

Como la esencia del aire en un bosque de eucaliptos
Trayendo la fragancia fresca de tu mar atlántico
Con la fuerza bella y arrebatadora de sus aguas
Entraste en mi vida, tal día como hoy, un diecinueve de agosto.
Desde entonces tu limpia mirada, tu cálida y franca sonrisa
¿Por qué no decirlo?
La hermosura de tu cuerpo, la alegría de tu alma
A mis días grises has llenado de eso que tú eres amor
Donde quiera que tú estas, eres cual arco iris, el color.

Mayte

Tus bellos y grandes ojos
tienen el azul y el verde del mar
de tu A Coruña natal.
Y a veces, el gris de las nubes,
de las nubes de Riazor
cuando atenúan la luz del sol.
El yodo a tu piel da
tu dorado moreno,
mientras la brisa te enreda
tu negro y largo pelo.
Al cogerte de la mano
te llevo cual bandera;
saltando por el agua,
caminando por la arena.
Pues me siento yo orgulloso
de que seas aún más bella
que esos colores y tonos
de tu hermosa tierra.

Guardo conmigo

Del mar guardo un amanecer,
en que un rayo de sol
flotando sobre sus olas,
el azul y el verde del agua
con su dorado y su rojo mezclaba.
Del río las aguas claras,
las carpas saltando sobre la espuma
que hacían sus aguas rápidas
al golpear con fuerza las rocas.
Del bosque la variedad de tonos,
las ardillas saltando por las ramas,
el trino de los pájaros
y también el fresco y puro aire
entre sus frondosos árboles.
Del cielo los astros que lo alumbran,
el vuelo en bandadas de las aves.
De él, de la lluvia y el sol, el arco iris.
De la tormenta los relámpagos
por encima de los pinos mediterráneos
y el repiqueteo del agua contra el asfalto.
Al apaciguar, a los renacuajos
y los niños en los charcos.
También de la lluvia
y del viento...
mi sueño infantil de volar con un paraguas.
De mis sueños el deseo de encontrarte.
Y de ti, tu blanca sonrisa
y el brillo de tus ojos al mirarme.