lunes, 8 de julio de 2019

¡Se va el verano!


Las hojas verdes se ponen muy marroncitas. Vas por la calle, hojas que se caen, hojas que se caen. Las calles desiertas, viene el otoño, viene el invierno. Las gentes en sus casas viendo la tele, calcetando, cosiendo, haciendo deberes. Las calles peladas, las terrazas, ya nada. Tampoco están las sombrillas. Solamente repiquetean las campanas de la iglesia, pum, pum, para la misa ¡Pero no acude ni un gato!, Poquísima gente ¡Que barbaridad! Todo el tiempo nos levantamos de noche, con la luna y las estrellas ¡una “deprimencia”! Se acaba la playa. Llegan los paraguas, los chubasqueros y el frío. Ya no hay rosas, ni rojas, ni blancas, ni nada. Se acaban. Viene el granizo y la nieve. Se vuelve una en lugar de morena, amarilla. Esto en el otoño, en el invierno ya no digamos, ya no estamos amarillos, estamos... que no tenemos color. La playa se acabó. Se acaba la playa ¡se acaba todo! El campo, las amapolas, las terrazas... Las golondrinas se marchan y los gorriones ya no cantan. Las gaviotas aquí ya no están de momento, no las "cochinolas" de las palomas, no, esas siguen al pie del cañón, erre que erre, hacen "cacola" por todas partes ¡por todas! El melocotonero ya no tendrá melocotones y el nísperero no nos dará nísperos. Total... ¡una "penuria"! Las playas desiertas, que pena. Cuando vas y esta llena de gente,de sombrillas, con las meriendas, con las comidas. Que los pobres vienen cargadisimos como burros. Se traen neveras, se traen sillas, traen mesas, traen hamacas ¡Madre mía! ¡Que desgracia!. Yo voy con mi toalla, me doy un paseo, me doy un bañito, me tumbo, no necesito nada. Eso si paseo mucho. En fin... pero eso se acaba ¡La buena vida! Ya no se va a comer al campo, bueno, a mí en el campo no me gusta comer, a mí me gusta comer en mi terraza. Que eso de ir cargados como burros, llevar ajos, cebollas, la perola, la sartén, la sandia; que un día se escapa y cataplum, le hincha un ojo a alguien sin querer ¡Dios mío que desgracia! peor que los balones. Llevan de todo, patatas, aceite, vinagre, sal, bueno... así vienen derrengados, y además, blancos como monos. Se ponen debajo de los pinos. Aire puro. De puro nada, empiezan a cocinar, cocinar y vienen hasta con las caras llenas de tizne. Una "penuria". Pero bueno, eso también se acabó.

Bueno, bona nit, boas noites y buenas noches. Aburiño, hasta lueguiño...