DAN
: En un tiempo común En estos pequeños momentos, en los últimos tiempos de un fin del mundo, un
desdichado, un pobre fue sometido a los tribunales. Su rostro era tenue, ópalo,
nulo, adornado de un raro y singular titulo en su frente: "Soledad y Tristeza", lleva
así, arriba de sus ojos una etiqueta de su vida ese tatuaje, como un Periódico su
Tema, un Libro su Titulo, y un interrogatorio probó que ese extraño letrero era
cruelmente verídico. Hay en la vida, y si no que mentira, destinos solitarios,
historias análogas, verdaderas condenaciones y tormentos, seres humanos que
llevan en su corazón la palabra desgracia como sello, en caracteres intangibles e
incomprensibles, misteriosos, inhabitados, en pliegues sinuosos y profundos de
su frente. Un Ángel ciego de la soledad se apodera de ellos y los castiga para
edificación de otros y nada mas...
En sus vidas muestran talento y virtudes, errores; la sociedad tiene para ellos las
enfermedades que su persecución e incomprensión les ha dado, y nada mas.
¿Existe pues una providencia llena de voluntad propia que prepara la desdicha
desde el nacimiento, que arroja con premeditación naturalezas muertas, Dioramas
escondidas por la mentira, en medios hostiles y desolados, como bufones a los
circos, siendo mártires? ¿Podría haber almas sagradas, destinadas al altar,
condenadas a caminar entre la muerte y la gloria, a través de sus propias ruinas
en el continuo derrumbe de sus pasos, en un tiempo que no perdona?
En vano se debaten, en vano se acostumbran al mundo, a su filosofía, a sus
prevenciones, a sus astucias, y mentiras; perfeccionaran su verdad, su
prudencia, taparan todas las salidas, cubrirán las ventanas, contra los proyectiles
del azar; mas la tragedia entra por una pequeña cerradura, una hendidura del
alma, una perfección será la falta de sus corazas y una cualidad cualquiera el
germen de sus condenaciones... y no me avergüenzo al decir que formo parte de
toda esta paria, que soy parte de estas personas, y lo digo con un profundo
sentimiento lleno de tristeza y ternura; al final de cuentas los últimos seremos
primeros, si es que mis sentidos no me olvidan... así será y nada mas...
Por que el destino esta escrito en toda su constitución, se ostenta con un brillo
siniestros en las miradas y en sus gestos, circula en las arterias con cada glóbulo
sanguíneo, nuestra vida y nada mas...
Somos celebres autores de nuestro destino, y el mundo si no lo fuera como
nuestros sueños, es una vasta prisión de nuestra vida, mi condena es mayor,
hubiera sido mejor nacer en Italia o Francia, tal vez en Grecia, hace muchos,
muchos años, antes de la tragedia. ¿Qué me retiene aquí y con alegría? Una mujer
y nada mas...
Si las noches fueran como las noches de la Zona del Silencio, un alfiler que cayera
en la arena se escucharía como retumbar de un tambor en un cuarto; o las
noches del lago Ness en Escocia, largas noches sin perturbación, seria más fácil
vivir así, cuando mi amada no esta...
Seria fácil, muy fácil callar todo esto, guardarlo al cajón de silencio, lejos de
virtudes superficiales; seria como contemplar aquellas danzas, dulces danzas
alrededor del tambor, que rompen con fuertes latidos un silencio inexistente y
nocturno, y junto a aquellas siluetas que con o sin razón siguen un ritmo de
alegría; un conjunto de personajes sin serlo, tocando con su guitarra conocidas
melodías; y un poco mas separados unos niños, perdidos a problemas
ordinarios, jugando, cantando, gritando, chocando con mis piernas; la gente
murmurando; y un poco mas lejos, mas no tan lejos, un poco cerca... Yo,
desconcertado, incomprendido, desconocido y aislado, luchando contra mis
deseos ¡Que maravilloso ver aquellos danzantes que llenan de vida mi corazón,
mi tiempo! ¡O, aquellos músicos de principio que deleitan mis oídos con melodías
muy conocidas, pero perdidas en el día! ¡Los niños, unos seres imperceptibles al
pecado, jugando de corazón y no de monotonía! ¡Y la gente, sin gente no hay
mundo! pero... todo es muy difícil.
DAN
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